viernes, 30 de marzo de 2012
jueves, 29 de marzo de 2012
T GRANDE VS t PEQUEÑA
T GRANDE VS t PEQUEÑA
La economía de t pequeña ocurre cuando una empresa basa su ventaja competitiva en una sola fuente: mejorar su producto. La t pequeña es impulsada por la tecnología y requiere tener el conocimiento especializado mediante patentes o licencias para poder agregar valor al producto. Las innovaciones en la industria biotecnológica, por ejemplo, suelen ser impulsadas por la t Pequeña. La economía de T grande, en cambio, ocurre cuando una empresa busca su ventaja competitiva en otras áreas de funcionamiento de la organización, como operaciones, comercial, finanzas, marketing, entre otras. Hablamos de T grande porque el cambio proviene de más de una fuente. La T grande, en lugar de enfocarse en el producto, implica cambios en el modelo de negocios y es impulsada por “ideas”. Un ejemplo que ilustra la innovación de T grande es el Grupo Modelo, que produce la cerveza Corona. Sin cambiar en nada su producto –de hecho, la empresa promociona fuertemente que su marca sea producida 100% en México– Corona logró arrebatarle en 1997 a Heineken décadas de liderazgo como la cerveza importada de mayor venta en Estados Unidos. Las innovaciones en el modelo de negocios que le permitieron a Corona ganar presencia global provinieron, entre otras, de las áreas de marketing (la marca vende la idea de “playa, sol y diversión”, y ha sido extremadamente consistente en su publicidad) y comercial (fuera de México se ha posicionado como una marca premium, con un precio 30% a 40% más alto que las cervezas locales, rompiendo con la costumbre de las marcas latinas de apelar al consumidor hispano de Estados Unidos).
Cuando la T grande sí involucra un cambio en el producto, éste es decremental. Es decir, le quita atributos al producto para lograr ampliar radicalmente los mercados y el ámbito del negocio, y así ser más congruente con las necesidades de los consumidores de los mercados emergentes.
Procter & Gamble, por ejemplo, decidió lanzar una línea de pañales desechables “básicos” para América Latina. Es decir, le quitó casi todos los atributos sofisticados que le habían asegurado primacía en los mercados desarrollados. Mediante esa innovación decremental la empresa logró expandir en 12 veces el mercado de pañales en la región, quedándose con una sustancial participación y transformándose en el líder regional en esa categoría.
T grande y t pequeña no son búsquedas excluyentes, sino que existe una interacción dinámica entre ambas.
Son énfasis distintos en la actividad innovadora y por ello respuestas estratégicas de las empresas. Muchas empresas realizan ambos tipos de innovación. Las empresas se inclinan estratégicamente hacia uno u otro polo dependiendo de diversos factores, varios de las cuales coinciden con las diferencias entre las economías emergentes y las desarrolladas. Así, se puede afirmar que:
• Mientras más commodity o indiferenciado es el producto, más grande la T.
• Mientras menos commodity es el producto, más pequeña la t.
• Mientras más rápido es el ciclo tecnológico del producto, más pequeña la t.
• Mientras más lento es el ciclo tecnológico del producto, más grande la T.
• La economía de t pequeña es impulsada por tecnología.
• La economía de T grande es impulsada por “ideas”.
• Mientras más desarrollada es la economía, más pequeña la t.
• Mientras menos desarrollada es la economía, más grande la T.
Cada empresa deberá escoger en qué polo enfocarse, si en t pequeña o en T grande, de acuerdo a sus competencias, al grado de avance tecnológico de su entorno, a los mercados y sectores en que actúa, a la madurez del ciclo del producto con el que compite y por lo tanto a su grado de comoditización. En los países desarrollados ése es uno de los dilemas clave de las empresas. Y los errores de énfasis estratégico cuestan caro, como lo demuestra la experiencia de Apple y COMPAQ en los años 80 (vea el recuadro “El costo de equivocarse de T a t”). En los mercados emergentes, en cambio, ese dilema es menor debido a que las empresas no suelen contar con los recursos y el historial tecnológico necesario para destacar en innovaciones de t pequeña, es decir, en innovaciones tecnológicas centradas en el producto. Pero la buena noticia es que eso permite, e incluso exige, buscar innovaciones de T grande. ¿Significa esto que la t pequeña carece de importancia como fuente de innovación para la empresa latinoamericana? Por supuesto que no. Las organizaciones en la región deben poner atención a la t pequeña, pero como consumidores y adaptadores de ésta (por ejemplo, vía innovación decremental). Pero su ventaja competitiva radica más en cómo utilizar esa base tecnológica para facilitar la innovación en los modelos de negocios, que en el cambio tecnológico en sí. El ejemplo de cómo Cemex enfrentó su desafío logístico ilustra este punto: aprovechó lo mejor en TI en localización y en telecomunicaciones para desarrollar una innovación que mejoró sustancialmente su servicio a los clientes.
Creando la biosfera de innovación para la T grande
Cuando se trata de t pequeña existe claridad respecto de dónde radicará la innovación: será en el producto, y por consiguiente, el esfuerzo innovador provendrá normalmente de un departamento específico, el de Investigación y Desarrollo. La t pequeña sigue un camino lineal de innovación pues puede preverse que la innovación surgirá de esa unidad de la empresa. La innovación no fluye desde todas las áreas de la empresa. En la T grande, en cambio, esa claridad no está presente. La T grande sigue un camino no lineal de innovación.
La falta de trayectoria tecnológica en las empresas cuyo motor es la T grande lleva a que el esfuerzo innovador emane de toda la firma. No se asocia con un departamento específico. La innovación “encuentra su camino” en todas las áreas de la empresa. La evolución biológica puede ser usada como una metáfora para explicar el paradigma de la T grande.
En la evolución de una serie de organismos que coexisten en una biosfera particular, no hay “claridad” sobre qué organismo presentará primero una variación en su camino de adaptación biológica al ambiente. Frente a un ambiente hostil y que nunca deja de cambiar, los organismos desarrollan variaciones como mecanismos de defensa. En las firmas impulsadas por la T grande, las diferentes áreas de la organización también desarrollan “variaciones” para poder sobrevivir. No hay “claridad” sobre qué departamento producirá una “variación exitosa”.
De la misma forma que el esfuerzo evolutivo está presente en toda la biosfera, el esfuerzo innovador está presente en todas las áreas de la organización.
En la biosfera, la evolución biológica sucede mediante tres procesos generalmente identificados como variación, selección y retención/diseminación. De manera análoga, la empresa impulsada por la T grande aplica tres categorías de procesos de innovación: variación, que son los mecanismos para detectar y estimular sugerencias de innovaciones; selección, los mecanismos para elegir cuáles de ellas serán aceptadas, y diseminación, los mecanismos para transferir las innovaciones a las diversas operaciones de la compañía.
Tal como en la biosfera se deben dar ciertas condiciones para la evolución, en las firmas impulsadas por la T consumidores y adaptadores de ésta (por ejemplo, vía innovación decremental). Pero su ventaja competitiva radica más en cómo utilizar esa base tecnológica para facilitar la innovación en los modelos de negocios, que en el cambio tecnológico en sí. El ejemplo de cómo Cemex enfrentó su desafío logístico ilustra este punto: aprovechó lo mejor en TI en localización y en telecomunicaciones para desarrollar una innovación que mejoró sustancialmente su servicio a los clientes.
OCÉANO AZUL VS OCÉANO ROJO
| Estrategia de océano azul | Estrategia de océano rojo |
| · Crear nuevos espacios de consumo · Centrarse en la idea global, no en los números · Ir más allá de la demanda existente · Asegurar la viabilidad comercial del océano azul. · Espacios nuevos · Nueva demanda · Diferenciación · Nuevas propuestas de valor · La competencia se torna irrelevante · Cambio de paradigmas · Alineación estratégica · Cuadro estratégico · Enfoque sistemático · Innovación en valor · En el océano azul se encuentra la economía de T grande, esta no se centra en una sola cosa o en un solo producto. | · Economía basada en la competencia · Depredación de competidores · Crecimiento limitado · Foco de la estrategia; la competencia · Sin generación de valor · En el océano rojo se encuentra la t pequeña, esta sigue un camino lineal. |
Edwin Granja Hurtado
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miércoles, 28 de marzo de 2012
OCEANO AZUL VS OCEANO ROJO
UN VIDEO QUE TE AYUDA A COMPRENDRER LO QUE DEBEN HACER LA EMPRESAS PARA PODER SEBREVIVIR EN EL MERCADO ACTUAL,
lunes, 26 de marzo de 2012
MENTE DE PRINCIPIANTE VS MENTE DE EXPERTO
MENTE DE PRINCIPIANTE VS. MENTE DE EXPERTO
Cuando nacimos e iniciamos el camino de la vida, nuestra actitud ante la misma era de principiante. Nos abismábamos con el sol, las estrellas, el mar, la naturaleza, las palabras, la sabiduría de papá y mamá y las máquinas que iban apareciendo a nuestra vista. Constantemente tratábamos de conocer el mundo por nosotros mismos; queríamos entender cualquier objeto que caía en nuestras manos. Y una vez lo entendíamos a nuestra manera, es decir con mente de principiante, en no pocas ocasiones desarrollábamos nuestra inventiva y aparecían juguetes imitando los conocidos o elaborábamos nuestras propias creaciones dándoles otras funciones diferentes. Un pedazo de palo hizo las veces de pistola o de carro, y nos prestó sus servicios como tal durante un buen rato de juego, y una muñeca encarnó a muchos seres de carne y hueso para recibir la proyección de nuestros sentimientos y pensamientos. Nuestra creatividad estaba libre y dispuesta a incursionar en la vida que se nos presentaba sin ningún temor.
Sin embargo poco a poco, prácticamente sin darnos cuenta, nuestra mente se fue cerrando y empezamos a abandonar esa actitud y empezamos abandonar esa actitud, no obstante lo cómoda que era. Empezamos a adquirir una actitud de mente de experto, que definía, limitaba y prohibía, y la actuación del niño que orquestado por sus propios sonidos recorría grandes distancias conduciendo su vehículo hipotético, empezó a merecernos risas y hasta un poco de compasión con quien de esa manera era víctima de un autoengaño.
Nos convertimos de esta manera en seres temerosos, prejuiciosos y nos sumimos en la tristeza, enfrentado el futuro con angustia y dando demasiada importancia a los juicios a priori como si éstos fueran reales y ciertos. Afortunadamente el ser humano conserva como una necesidad natural la sed de la creatividad, la necesidad innata de encontrarla por sí mismo a través del conocimiento del entorno, obteniendo el equilibrio entre esas dos fuerzas antagónicas: principiante y experto, y logra crear mecanismos que le permiten dar salida a la creatividad en forma positiva.
Cuando alguien inicia una nueva actividad: empleo, estudio, deporte, matrimonio, dejar de fumar o aprender otro idioma, sino conserva la actitud de principiante, pronto llegará a sentir que cae en la rutina y la monotonía y que ello no le aporta nada nuevo. Fácilmente tenderá a suspender lo que con tanto entusiasmo inició para cambiarlo por una sensación de inestabilidad y fracaso.
Si un no cristiano dice por primera vez el padre nuestro y lo hace con actitud de principiante, podrá percibir la inmensidad del mensaje y llenarse de un gozo especial; si luego lo repite una y otra vez y no preserva dicha actitud, le irá perdiendo el sentido. Terminará por volverse experto en el padre nuestro y pierde toda sensación de tal manera que lo repite mecánicamente sin experimentar nada gratificante.
Cuántas veces escuchamos a un expositor con mente de principiante y luego, cuando recibimos copia escrita de su disertación, nos negamos a leerla por considerarnos expertos en su pensamiento. De esa manera nos privamos posiblemente de conocer nuevas facetas que fácilmente pudieron escaparse a la primera experiencia.
¿Quién no está familiarizado con la frase de Sócrates: “Sólo sé que nada sé”? La primera vez la escuchamos con mente de principiante y no solo nos impresionó sino que captamos el mensaje. Luego de tanto oírla y repetirla le hemos perdido el sentido original. Simplemente entró en nuestro bagaje de expertos y la utilizamos mecánicamente sin que remueva realmente nuestra sensibilidad, incluso se utiliza indiscriminadamente como elemento de falsa modestia. Pues bien esta frase encierra la verdadera esencia de lo que significa tener actitud de principiante.
Este concepto que en japonés se define por la sola palabra SHOSHIN, significa dentro de la práctica Zen el compromiso de estar alerta a las circunstancias específicas de cada instante, conocer la realidad que nos rodea en el sitio y el momento que estamos viviendo (el “aquí” y el “ahora”), y tomar de esa realidad los signos que nos ofrece con generosidad. Su aplicación empieza con el reconocimiento de nuestra ignorancia, ese vacío a que se refieren los orientales, y sin el cual es imposible que haya espacio para el nuevo conocimiento que llega.
Una leyenda Zen recoge de manera muy gráfica este concepto: “Un profesor universitario sintió la inquietud por conocer a un viejo maestro zen, ampliamente reconocido por su sabiduría y emprendió su viaje hacia su monasterio. Al llegar fue recibido por el anciano quien lo instala en un cómodo cojín, sobre una alfombra esplendorosamente blanca.
¿Le gusta el té? Pregunta el viejo ofreciéndole una taza al profesor. Este asiente con la cabeza mientras sostiene la taza en sus manos. El maestro vierte en ella un fuerte chorro de éste. El líquido sube rápidamente hasta llegar a unos dos centímetros del borde de la taza y el profesor alza la mirada. El maestro continúa vertiendo el té, y el profesor deja caer la taza expresando: “¿Qué hace usted?, ¿Se ha dado cuenta del daño que ha causado a mi ropa y a la alfombra?” El maestro toma de nuevo la taza. la llena y se la ofrece al profesor diciéndole: “Esta taza es como su mente, usted no puede aprender porque ya está lleno”.
Un maestro Zen Shunryu Zuzuki, sostiene: “En la mente de principiante hay posibilidades infinitas; en la del experto muy pocas. Hoy mismo cuando se inicia esta práctica, su actitud inicial es expectante, de principiante, tiene su mente abierta. Procure tenerla así durante todo el trabajo que se desarrollará hasta el final. Para el éxito de la misma se debe liberar la mente de experto, alejando su inclinación a prejuzgar y a emitir conceptos preelaborados, repitiendo sus viejas experiencias. Todos los días hay algo nuevo sí se mantiene la mente abierta.
¡ÉXITOS Y BIENVENIDO AL MUNDO DE LOS PRINCIPIANTES!
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